Origen de la celebración del Día del Trabajo

Origen de la celebración del Día del Trabajo

“El violento desenlace de la huelga de Chicago de 1886 que reivindicaba la jornada laboral de 8 horas fue el origen del Día del Trabajador que hoy se celebra”

1 de Mayo: Día del Trabajo

La fiesta del primero de mayo en la que se celebra el “Día del Trabajo”,  tuvo su origen en la ciudad norteamericana de Chicago, en la que la lucha de unos trabajadores, los conocidos como los “Mártires de Chicago”, participaron en una manifestación llevada a cabo tras una huelga que iniciaron el 1 de mayo de 1886.

Éstos sindicalistas fueron ejecutados sólo por participar en esta lucha obrera.

“Ocho horas para trabajar, ocho horas para dormir y ocho horas para la casa” reivindicaban los miles de obreros que el 1 de mayo de 1886 comenzaron una huelga en las fábricas de Chicago para exigir a los patronos una jornada laboral de 8 horas”.

El conflicto alcanzó su punto más álgido el cuatro de mayo, cuando se produjo la conocida como “Revuelta de Haymarket”.

Fue establecida como “Fiesta del Trabajo” en la mayor parte de los países del mundo, en un acuerdo tomado por el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional celebrado en París en 1889, en el que se honró la memoria de aquellos hombres.

Curiosamente los estadounidenses no celebran esta conmemoración, en su lugar celebran el “Labor Day”, en el primer lunes del mes de septiembre.

Fue esta una decisión del Presidente Cleveland, en 1882, temiendo que de hacerlo el primero de mayo se reforzaría el movimiento socialista en Estados Unidos.

Extraído de la hemeroteca de ABC:

“La Ley Ingersoll, firmada por el presidente estadounidense Andrew Johnson en 1868, establecía la jornada de 8 horas para empleados de oficinas federales y trabajadores en obras públicas salvo excepciones en «casos absolutamente urgentes», pero no afectaba a los obreros industriales con jornadas de más de 11 horas diarias.

La Federación Estadounidense del Trabajo lideraba la protesta en todo el país que movilizó a unos 350.000 obreros.

Chicago, la segunda ciudad más industrializada de Estados Unidos, se había convertido en el centro del movimiento anarquista americano y en el centro más reivindicativo, quizá porque sus trabajadores vivían en peores condiciones que en otros estados, con jornadas de hasta 14 horas diarias. La tensión desatada en torno a la fábrica de maquinaria agrícola McCormik, llevó a la convocatoria de una manifestación el 4 de mayo en el parque de Haymarket a la que asistieron 20.000 obreros.

Durante el discurso del anarquista Samuel Fielden, un desconocido arrojó una bomba contra la Policía, matando a un agente e hiriendo a otros 60. Se desató el pánico y la Policía abrió fuego contra la gente para disolver a la multitud. El balance dejó un total de 38 obreros muertos y 115 heridos. Otros 6 policías alcanzados por la bomba murieron en el hospital, según recoge UGT en su relato de la historia del 1º de mayo. Los líderes (anarquistas, socialistas y marxistas) fueron detenidos y ocho de ellos sometidos a un cuestionado proceso judicial. Cinco dirigentes sindicales fueron finalmente ahorcados en 1887.

«La voz que van a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora» , dijo August Spies, uno de los llamados «mártires de Chicago», momentos antes de su ejecución.

Varias patronales accedieron a finales de 1886 a otorgar la jornada laboral de ocho horas y tres años después el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional celebrado en París instituía el 1 de mayo como el Día Internacional de los Trabajadores. Hoy se celebra oficialmente en 80 países, aunque paradójicamente no en Estados Unidos cuyo «Labor Day» es el primer lunes de septiembre, ni tampoco en el Reino Unido.

En 1955, el Papa Pío XII estableció la fecha como la festividad de San José Obrero ante más de 200.000 obreros, reafirmando «en este día primero de mayo que el mundo del trabajo ha reclamado para sí como el día propio de fiesta, con la intención de que todos puedan reconocer la dignidad del trabajo y de que esta dignidad pueda ser motivación de la formación de las leyes y del orden social, fundados sobre la equitativa conjunción de derechos y deberes.”

La primera imagen es un óleo de Giuseppe Pellizza da Volpedo: “El cuarto de estado”

La segunda imagen es de Jules Adler: “Huelga , 1899”, en la que el pintor nos muestra la manifetación que se celebró el 9 de octubre de 1899, en agradecimiento al pueblo de Montchanin por su apoyo a los trabajadores de Creusot en la huelga general del 31 mayo al 2 de junio de 1899.

* La tercera y la cuarta son dos óleos de  Vicente Cutanda y Toraya con sendas escenas de conflictos obreros en la siderurgia vasca.

* La quinta imagen es un grabado con una escena de la Revuelta de Haymarket.

* La sexta es el óleo de Vicente Cutanda y Toraya: Una huelga de obreros en Vizcaya, de 1892, albergado en el Museo del Prado.

* La octava es el óleo de José Uría y Uría: “Despues de la huelga”, de 1895 también albergado en el M. del Prado.

* La novena es el óleo de Robert Koehler: La huelga, de 1886.

* La última es Huelga de obreros de Edvard Munch

Fuente: https://trianarts.com

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