Litisconsorcio en El Salvador

Litisconsorcio según la doctrina y base de datos en la actualidad.

 

Es de manera indispensable tener bastante cuidado de no confundir el Litisconsorcio con la Pluralidad de Partes en el proceso, ya que, la Pluralidad de partes es el Género y el litisconsorcio es la especie

Existe litisconsorcio en un proceso cuando concurren en él pluralidad de partes, ya sea en calidad de demandantes o demandados; de tal suerte que la sentencia contendrá un único pronunciamiento que afectará a todas las personas involucradas de modo directo en el proceso.

Activación de un litisconsorcio.

El Litisconsorcio se puede dar de la siguiente manera:

  • Cuando en un proceso hay varias personas demandantes o demandadas.
  • Cuando concurren al proceso terceros que se unen a una de las Partes.
  • Cuando existe acumulación de los Procesos con partes distintas y exista comunidad de pretensiones entre algunas de ellas.

Clases de litisconsorcios.

En la doctrina procesalista existen una diversidad de criterios, pero para efectos didácticos solo citaremos tres criterios que son los más aceptados dentro de nuestro ordenamiento Jurídico Procesal y estos se clasifican en:

De acuerdo con la Posición de las Partes.

Activo: El Litisconsorcio cuya formación deviene de la existencia de dos o más personas que figuran como parte Demandante.

Pasivo: El Litisconsorcio que se forma en virtud de la existencia de dos o más personas que figuran como parte Demandada.

Mixto: Esta clase de Litisconsorcio tiene lugar cuando tanto en la Parte Demandante como en la Parte Demandada existen dos o más sujetos bajo tales condiciones procesales.

En atención al Momento de su Formación.

Originario: Es el Litisconsorcio cuya formación tiene lugar en instauración inicial o principio de la Relación Jurídica Procesal.

Sucesivo: Es el Litisconsorcio que se forma en un momento posterior a la iniciación de la Relación Jurídica Procesal; es decir, durante el desenvolvimiento de y desarrollo de esta.

Atendiendo a la Fuente u Origen.

Facultativo: Este litisconsorcio tiene como fuente creadora la libre y espontánea voluntad de quienes lo integran, por tal motivo tiende a ser conocido como “Litisconsorcio Voluntario”. Esta clase de litisconsorcio se produce por la facultad concebida a los litigantes de acumular pretensiones en ciertos supuestos que la ley fija.

La formación del litisconsorcio voluntario o facultativo depende de la libertad o arbitrio de los demandantes, pueden integrarse para demandar conjuntamente, o cuando el Demandante es uno solo y este decide demandar a varias personas en un solo proceso.

Necesario: En esta clase de Litisconsorcio existe una carga para que se integre, nacida esta o de la Relación Material en que se fundamenta la Acción, por no ser posible dividirla en cuanto a su resolución por el número de personas que lo integren, o de la misma ley.

Litisconsorcio facultativo o voluntario.

 

El art. 80 del nuevo Código Procesal Civil y Mercantil recoge también la institución del litisconsorcio voluntario, también llamado facultativo, que comparte con aquel otro el requisito común de la pluralidad de demandantes o de demandados, pero con un sentido y unas consecuencias, esencialmente distintos. Aquí, en el voluntario, no se trata de una única relación jurídica que vincula simultáneamente a varios sujetos y determina, por ello mismo, la reunión de todos en la litis con el fin de garantizar la defensa y la cosa juzgada unitaria. En el voluntario, más bien, suele tratarse de una pluralidad de relaciones jurídicas que guardan entre sí una conexión objetiva, y que justamente por concernir a varias personas, comporta también un problema de legitimación y no sólo de acumulación de pretensiones.

 

Litisconsorcio necesario

 

Existe litisconsorcio necesario cuando en un proceso varias personas deben aparecer como actores o como demandados, para que se pueda considerar correctamente trabada en lo subjetivo la relación jurídica procesal.

 

Se trata de una situación de concurrencia necesaria de partes, provocada según suelen reconocer los ordenamientos procesales y la jurisprudencia de los países, porque la pretensión deducida en juicio se refiere a una relación material que deviniendo indivisible o inescindible por su naturaleza involucra a varias personas, o porque en todo caso la sentencia que haya de dictarse, en virtud de la acción ejercitada, condicionará la propia validez de esa relación material para todos.

 

Según la pluralidad de sujetos como parte (pluresobjetividad)

 

Litisconsorcio activo necesario.

Se prevé esta primera modalidad, entendida como exigencia legal de que todos los sujetos afectados por el conflicto y que tienen que reclamar un efecto jurídico favorable (esto es, como parte actora), demanden conjuntamente en el mismo pleito. Con un alcance más concreto que el que tiene en los procesos de familia, queda la misma limitada conforme el art. 76 CPCM, a aquellas pretensiones que versen sobre una relación material calificada por ley como indivisible, perteneciente a varias personas en una misma posición, “de modo que la sentencia extenderá sus efectos a todas ellas”.

 

Litisconsorcio pasivo necesario.

Los arts. 76 y 78 del Código recogen la figura del litisconsorcio necesario respecto de los demandados de un proceso, exigiendo el llamamiento –recuérdese: no su presencia efectiva, la cual dependerá de la voluntad manifestada por cada uno de intervenir en la litis- de todos aquellos que se hallen unidos por vínculo jurídico con el derecho o bien jurídico litigioso, y que por tanto pueden resultar negativamente repercutidos por el resultado de la sentencia. Llamamiento conjunto y necesario, pues, con el doble fin de evitar situaciones de indefensión, y de permitir que la sentencia que se dicte en el mismo cause efecto de cosa juzgada material, una vez firme, para todos por igual.

 

Cuando sea litisconsorcio necesario, tanto activo como pasivo:

a) Cabe control de oficio del juez en la propia fase inicial de admisión de la demanda, de manera que si advierte la existencia de esta figura y que en la demanda no vienen todos los sujetos que han de estar en el proceso (como actores o como demandados), deberá otorgar plazo perentorio al actor para que corrija el escrito, so pena de decretar la improponibilidad de la demanda ex art. 277 CPCM (por faltar un presupuesto esencial subjetivo del proceso).

b) A instancia de parte, el demandado en su contestación (art. 77 CPCM) puede oponer una excepción procesal por defectuosa constitución del debido litisconsorcio, en cuyo caso habrá de resolverse por el juez en el acto de la audiencia preparatoria del proceso común, conforme a lo previsto en el art. 301 CPCM y con el mismo plazo de 10 días que en él se establece (remitimos al lector al tema correspondiente). Siendo el proceso abreviado, lo hará dentro de la audiencia de prueba teniendo en cuenta las reglas del citado art. 301.

 

Pero, aunque el juez estime, que debe haber integración litisconsorcial, la decisión última de llevar a cabo tal integración recae sobre la parte que ha presentado la demanda: si ésta no acepta la decisión del órgano judicial, no lo hará, bien que con la consecuencia entonces de que el proceso se archive.

 

Aparte de la posible alegación del demandado en la contestación en la demanda, nada obsta a que el propio actor se dirija al órgano judicial advirtiendo que existe un problema de defectuoso litisconsorcio necesario, a fin de que se le permita corregir la demanda.

c) También resulta posible que el litisconsorte no emplazado al proceso pero que llega a tener conocimiento extrajudicial del mismo, aparezca y solicite que se le tenga como parte (actora, o demandada, según corresponda). En esa situación, el art. 79 CPCM párrafo segundo CPCM prevé que se oiga a las partes por plazo de sólo tres días y el juez resuelva luego. El plazo aquí no se ha uniformado (a pesar de que el problema que suscita sigue siendo el mismo que si lo denuncia el demandado en la contestación) y por tanto al mismo habrá de estarse, aunque si la causa llega al trámite de audiencia preparatoria, prevalecerá el 301 y los diez días que establece. Sea como fuere, si el juez accede a la petición, cabe la posibilidad de que el actor se niegue expresamente, lo que, a falta de norma en contrario, debe llevar al archivo del proceso, no a que éste continúe con una parte co-demandada contra el que el actor no tiene interés en pleitear. Suya es la carga de que se sobresean las actuaciones y no podrá quejarse si así lo acuerda el juez ante su negativa a aceptar la integración del litisconsorcio, pero no se le puede obligar a que demande a quien no quiere.

 

Finalmente, ¿qué ocurre a partir del momento en que el litisconsorte comparece para defenderse y no aparecen obstáculos para tenerle por tal parte? El Código distingue en este punto, mismo art. 79, entre el litisconsorte que había sido emplazado para actuar como demandado y se entera con posterioridad de la incoación del proceso, personándose en el mismo, y el supuesto donde no ha sido emplazado siquiera a contestar la demanda, pero comparece. Con buen criterio, la ley entonces ordena que el proceso se tenga por válido en la primera hipótesis, sin posibilidad de retroacción ni 149 repetición de lo actuado, permitiendo al litisconsorte desde ese momento realizar todos los actos que restan del procedimiento. Mientras que en la segunda hipótesis (falta de emplazamiento), por interpretación a contrario sensu del supuesto anterior (“…salvo que…”, dice la norma), el juez deberá decretar la nulidad de actuaciones y retrotraer la causa a la fase de contestación a la demanda, a partir de la cual todos actuarán con los mismos derechos y prerrogativas.

 

 

Cuando sea litisconsorcio voluntario:

 

a) No se prevé control de oficio sino solamente a instancia de parte, básicamente el que puede ejercitar el demandado en forma de excepción procesal, con las variantes al respecto que hemos trazado antes para el litisconsorcio necesario.

b) En esencia, cambia además la naturaleza del defecto que podría denunciarse en estos casos, que no es tanto ya un problema de falta de litisconsorcio sino justo al contrario: que el litisconsorcio (voluntario) que se alega en la demanda en realidad no concurre, al faltar alguno de los requisitos del art. 80 CPCM, ya en lo subjetivo (no coinciden las partes de dos o más de las pretensiones deducidas), ya del objetivo (no existe identidad del título o causa de pedir).

 

No se dispone nada en el art. 80 en cuanto al régimen del litisconsorte voluntario que comparece después. El problema, desde la perspectiva de si hay que retrotraer o no las actuaciones del proceso cumplidas en su ausencia, no conciernen si bien se mira tanto al hecho en sí de la pluralidad de partes, como a la circunstancia de concretar si realmente el individuo detenta o no un derecho subjetivo o un interés legítimo directo, respecto del objeto controvertido en alguna de las pretensiones acumuladas (legitimación), pues en esa medida habrá indefensión si no se la emplaza como demandada y se busca que la sentencia surta efectos para ella. Si, por el contrario, se la emplazó, pero no contestó la demanda, compareciendo después, cabe aplicar por analogía el art. 79 en el sentido arriba visto, es decir, no habrá entonces retroacción de los autos, sino que el demandado aprovechará los actos que resten para defenderse

Donde está previsto por el art. 15 LPF para todos los casos en que: “Cuando debido al objeto de la pretensión la sentencia afecte directamente a varias personas, éstas deben demandar o ser demandadas en el mismo proceso”. Aplicando este dispositivo, por ejemplo, a un caso de tutoría conjunta de un menor de edad, ver la Sentencia de la Sala de lo Civil de la Corte Suprema de Justicia de 16 de diciembre de 2001, dictada a las 9.15 horas (ref. 1204-2001)

“El fundamento en que descansa la figura del litisconsorcio pasivo necesario estriba en la exigencia de preservar el principio de audiencia evitando la indefensión, y, por consiguiente, los posibles pronunciamientos que afectarían a personas no demandadas, cuyo llamamiento al debate viene impuesto por la relación de derecho material controvertida, que les confiere un interés legítimo en la litis y trasciende, por tanto, la relación procesal. La resolución que en el proceso recaería, podría ocasionar indefensión, como se dijo, a aquellos faltos de oportunidad de alegar o probar lo que a su derecho conviniere, y que se verían, obligados a acatar lo resuelto, que afecta sus derechos e intereses por otra parte, se exige la presencia de todos los que debieran ser parte en el proceso, como interesados en la relación jurídica discutida, para impedir el riesgo de fallos contradictorios. El litisconsorcio pasivo necesario va ligado a la relación jurídico-material controvertida, es decir, a la propia cuestión sustantiva en el litigio que se ventila. En conclusión, pues, no se ha cometido, por la Cámara de Segunda Instancia el vicio que se le adjudicó y no procede casar la sentencia por este submotivo”: Sentencia de la Sala de lo Civil de la Corte Suprema, de 14 de octubre de 2003, dictada a las 9 horas (ref. 1572 SS).

 

Por un lapsus, el art. 77 CPCM aprobado en 2008 preveía un plazo de tres días para integrar el litisconsorcio, lo que chocaba con el plazo de diez otorgado a su vez por el art. 301. En virtud de la reforma de 2010, se han uniformado ambos plazos en el sentido indicado.

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