La Transacción como modo de extinguir obligaciones.

¿Qué significa la Transacción?

El latín transactio, transacción es un término definido por el diccionario de la Real Academia Española (RAE) como la acción y efecto de transigir (acordar voluntariamente con otra parte algún punto litigioso para compartir la diferencia de la disputa, consentir a fin de terminar con una diferencia).

La transacción pertenece a la categoría de los contratos que tienen por objeto resolver una incertidumbre existente entre las partes ligadas por una determinada relación jurídica.

En nuestra legislación Salvadoreña la Transacción es definida en el Código Civil de la siguiente forma:

Art. 2192.- La transacción es un contrato en que las partes terminan extrajudicialmente un litigio pendiente, o precaven un litigio eventual.

 No es transacción el acto que sólo consiste en la renuncia de un derecho que no se disputa.

Naturaleza: Uno de los puntos más debatidos sobre el contrato de transacción es el relativo a su naturaleza jurídica.

La transacción es un medio de composición de controversias, una forma de acabar o evitar un pleito siempre y cuando haya recíprocas concesiones entre las partes. Las concesiones como ya se ha dicho, no tienen por qué ser del todo equivalentes, pudiendo ser de distinta clase y de lo más variado.

En suma, su naturaleza jurídica no puede ser unitaria, de lo que derivan diversas corrientes doctrinales que adoptan posiciones diversas con el fin de explicar la naturaleza jurídica del contrato de transacción. La transacción tiene una naturaleza simplemente declarativa, siempre y cuando, claro está, no involucren en ella cláusulas que no tengan nada que ver con la relación jurídica controvertida.

Conforme a ésta doctrina, cuando una de las partes reconoce a la otra algún derecho, ello no implica que le está haciendo atribución del mismo, ni que lo están creando, modificando o extinguiendo, sino simplemente que las partes están determinando que, en lo sucesivo, una de ellas tendrá la facultad para ejercer dicho derecho frente a la otra parte que se lo reconoció.

Hay que tener muy claro que la transacción no consiste en renunciar a un derecho para que el otro pueda ceder porque de esa forma estaríamos hablando de otro tipo de figura jurídica.

 ¿Cómo funciona dicha modalidad?

Para que la Transacción funcione y tenga validez en el mundo jurídico esta debe poseer ciertas características y elementos que validan y componen todo el esqueleto de la Transacción para que esta pueda ser invocada en un acto jurídico por el cual se busca extinguir la obligación existente en ambas partes. Los elementos y características serán mencionados en respuesta a la pregunta de ¿Cómo se crea una transacción?

Respondiendo a la pregunta de ¿cómo funciona dicha modalidad?

En forma general la función de la transacción es extinguir una obligación. Pero cual es en si la funcionalidad de extinguir una obligación utilizando la transacción y no otra figura jurídica: Se utiliza la transacción porque hay incertidumbre jurídica en cualquiera de las partes y ambas tienen el ánimo de dar por terminado la controversia jurídica para evitar un futuro litigio o poner fin a uno si ya se encuentra en disputa el interés dentro de los tribunales correspondientes.

Existen dos tipos de Transacción, la judicial y la extrajudicial. Estos dos tipos de transacciones son ejercidas de forma distinta pero siempre teniendo el mismo resultado y la misma fuerza jurídica si todo está en base a derecho.

¿Cómo se crea una transacción?

Para que una transacción pueda ser creada se necesitan reunir tres características importantes que definen a la transacción y la diferencian de las demás figuras jurídicas que extinguen obligaciones, las siguientes características son:

  1. Existencia de una relación controvertida entre las partes contratantes: es indiferente que la controversia se encuentre ante los órganos judiciales, ante árbitros o sin solución Siempre que exista una controversia no resuelta, existirá la posibilidad de transigir (admitir o aceptar una persona la opinión o las ideas de otra en contra de las suyas propias, a fin de llegar a un acuerdo). La doctrina entiende mayoritariamente que es indiferente que ésta venga motivada por circunstancias objetivas o subjetivas. Es más, en la mayor parte de los casos son razones de índole subjetiva las que dan lugar a la existencia del problema, como el distinto criterio con que las partes interpretan un determinado precepto jurídico o una cláusula desde sus respectivas posiciones contractuales.2) Intento de sustituir la relación controvertida por otra nueva y definitiva; éste es el efecto final que se trata de conseguir con la transacción. Ello plantea el problema de determinar si la transacción no constituye una forma de novación. La doctrina más moderna entiende que no puede prejuzgarse que toda transacción sea una novación, dados los efectos destructivos de ésta sobre los derechos accesorios como fianza, hipoteca. Efecto este último que no será querido por quienes deciden transigir sobre un punto determinado. Además ha de tenerse en cuenta la intención de las partes contratantes que no es modificar la relación jurídica sino evitar un litigio.3) Recíprocas concesiones de ambas partes contratantes. Pues si sólo una de las partes cediera en sus presiones no habría transacción, sino renuncia o donación. Además, este elemento sirve para establecer la diferencia de la transacción con otras figuras de contenido similar, como el desistimiento, el compromiso, el allanamiento del demandado… Estas recíprocas concesiones pueden referirse tanto a la materia discutida como ser extrañas a ella. Tampoco es necesario que sean equivalentes en su cuantía, onerosidad, etc., sino que las partes gozan de absoluta autonomía para determinar el contenido de las mismas.

¿Qué requisitos se deben cumplir para formar una transacción?

Para que una transacción pueda ser creada no solo se necesitan las características antes abordadas para que esta pueda nacer, es decir que estas no son suficientes para su formación y es aquí en donde detallaremos cuales son los dos requisitos esenciales a cumplir para que una transacción pueda ser formada en su cuerpo completo, estos elementos son:

1. Consentimiento. El Art. 2192 del Código Civil dicta que: Las partes terminan extrajudicialmente un litigio pendiente. No es transacción el acto que solo consiste en la renuncia de un derecho que no se disputa. La ley es clara, y cuando dicta que Las partes terminan extrajudicialmente un litigio pendiente, deducimos que para que estas lleguen a un acuerdo para terminar el litigio tiene que existir el consentimiento de ambas pues el articulo en análisis menciona a Las partes, como un activo y un pasivo es decir ambos tienen que tener el consentimiento mutuo de extinguir la obligación.

Tomando en cuenta el segundo inciso, si se renuncia a un derecho ya no existe el elemento esencial del Consentimiento puesto que para eliminar la incertidumbre jurídica se debe tener el ánimo de extinguir la obligación de manera recíproca es decir que ambos deben ceder para que sea una transacción el acto y no otra figura jurídica.

En cuanto al consentimiento, ya hemos insistido en que es indispensable para que exista transacción, que las partes tengan el ánimo de eliminar la incertidumbre jurídica. O bien, los resultados de un litigio. Las respectivas manifestaciones de voluntad de los que transigen deben tener, por consiguiente, este ánimo que forma parte del consentimiento. Lo que vendría a ser la que procedan haciéndose concesiones recíprocas ante el temor de causa dentro del concepto moderno: el fin o motivo determinante de la voluntad de los que contratan.

En el consentimiento debemos distinguir el caso abstracto que cualquier contrato, el cual se define como el simple acuerdo de voluntades sin darle ningún contenido del caso concreto en un contrato determinado, en el cual la manifestación de voluntad va ligada a un cierto contenido que forma parte esencial de él.

No existe transacción si la manifestación de voluntad no va animada del deseo de eliminar la incertidumbre jurídica o los resultados peligrosos de una controversia presente o futura. Cuando las partes sin ese propósito simplemente se hacen recíprocas concesiones terminando una controversia o previniendo un litigio futuro pero sin tener incertidumbre jurídica o temor a los resultados de un litigio propiamente no existe consentimiento para la transacción.

2. Objeto: Este segundo elemento esencial tiene en la transacción una importancia excepcional. Podemos decir que es un contrato en el cual toda una regulación específica se ha dedicado a determinar lo que Kelsen llama “el ámbito material del contrato”. Las reglas generales que conocemos para el objeto en los contratos, sufren derogaciones o modalidades. Desde luego, la transacción puede referirse a cosas, a derechos o a prestaciones de hacer o de no hacer. He aquí los artículos del Código Civil Salvadoreño en donde se mencionan los objetos sobre los cuales puede aplicar una transacción.

Art. 2193.- No puede transigir sino la persona capaz de disponer de los objetos comprendidos en la transacción.

Art. 2194.- Todo mandatario necesita de poder o cláusula especial para transigir, sin que haya necesidad de especificar los bienes, derechos y acciones sobre que deba versar la transacción.

Art. 2195.- La transacción puede recaer sobre la acción civil que nace de un delito; pero sin perjuicio de la acción criminal.

Cuando la transacción se refiere a cosas, tenemos que aplicar todas las normas generales en cuanto a la posibilidad física y jurídica de las mismas. Lo mismo cuando la transacción se refiere a derechos, es decir, a bienes incorporales en donde también existen requisitos de posibilidad jurídica. Cuando la transacción recaiga sobre hechos positivos o negativos, aplicamos también las normas referentes a la posibilidad física y jurídica de los mismos.

Además de estas normas generales, el objeto en las transacciones lo podemos determinar estableciendo las siguientes bases:

1. La transacción sólo puede recaer sobre derechos patrimoniales renunciables (reales, personales e intelectuales): declaración expresa en tal sentido, pero podemos, aplicando las reglas generales de los contratos y las especiales de la transacción, concluir delimitando a los derechos patrimoniales renunciables, el objeto de este contrato.

Los derechos no patrimoniales no son materia de la contratación jurídica en la mayoría de los casos. Esto no quiere decir que el contrato de plano no pueda tener por objeto, derechos extramatrimoniales.

Kelsen explica que, en rigor, la materia extra patrimonial no puede declararse a priori excluida del contrato. Si es verdad que los derechos positivos refieren principalmente a cuestiones patrimoniales en la materia de sus contratos; pero no hay determinación alguna que impida o prohíba definitivamente que los derechos de orden extra patrimonial se excluyan del contrato; más bien el sistema de ley coincide en excluir del contrato determinados derechos, por ejemplo, los políticos en su sentido amplio, tanto relativos a la ciudadanía como a la nacionalidad. Podemos decir; el estado político de las personas, en su doble manifestación de ciudadanía y de nacionalidad, no puede ser materia de contrato y, consecuentemente de transformación.

El estado civil o de familia, también de tipo extra patrimonial. no es materia de contrato. El artículo 2196 del Código Civil establece: “No se puede transigir sobre el estado familiar de las personas”. Fuera de este caso la ley ya no excluye del contrato otros derechos de orden no patrimonial. Por esto, en principio, se puede afirmar la posibilidad de que por virtud de contrato se originen intereses jurídicos de tipo espiritual, es decir formas de conducta, principalmente como prestaciones de hacer o de no hacer que no tengan valorización en dinero pero que impliquen una satisfacción de orden espiritual para los contratantes. Es sobre todo en los contratos de prestación de servicios, en donde estos pueden traducirse en satisfactores espirituales del acreedor. No hay razón para prohibir este alcance no económico del contrato.

2. La transacción no puede recaer sobre los derechos inherentes al estado Familiar de las personas. Conviene primero recordar qué es lo que la ley entiende por “estado Familiar”; éste implica un conjunto de cualidades de la persona física en relación con la familia, al cual se atribuyen consecuencias jurídicas. La persona física puede estar en relación con la familia por virtud del matrimonio, del divorcio o del parentesco consanguíneo, por afinidad o por adopción.

También la persona física puede estar en relación con la nación o el Estado, en cuyo caso tiene una situación jurídica especial denominada “estado político”, que comprende la ciudadanía y la nacionalidad. Esta situación de la persona en relación con la familia o con el Estado, no puede ser objeto de transacción. Se trata, en primer lugar, de derechos no patrimoniales y, generalmente, de derechos irrenunciables.

De aquí que la ley considere que las consecuencias jurídicas inherentes al estado Familiar de las personas no pueden modificarse mediante un contrato ni tampoco las personas pueden hacerse concesiones reciprocas en cuanto a su estado civil por medio de la transacción. Art-2,196 Código Civil Salvadoreño.

3. La transacción no puede recaer sobre derechos intransferibles, Sin embargo, la transacción puede referirse a derechos intransferible si el objeto de la misma no va a implicar una transferencia total o parcial de esos derechos. Las recíprocas concesiones de toda transacción pueden referirse no a la transferencia del derecho sino a determinar la validez del mismo, su alcance, sus efectos y entonces sí cabe que exista la transacción para esclarecer estos aspectos de un derecho intransferible.

En cambio, cuando la transacción pretende recaer sobre un derecho en su totalidad para transferirlo de una a otra de las partes su misma naturaleza intransferible impedirá que la transacción se realice. Tenemos como ejemplos de derechos que no pueden ser materia de transacción los siguientes: el derecho de alimentos, el derecho del socio, el derecho de preferencia en la venta y los derechos de uso y habitación.

En todos estos casos la ley caracteriza a esas facultades jurídicas como intransferibles. El derecho de alimentos depende de la calidad misma de la persona, por tanto, no se puede transigir sobre él; en cambio, la transacción puede recaer sobre las consecuencias económicas de ese derecho, es decir, sobre las pensiones alimenticias ya causadas, pero no sobre la facultad como posibilidad presente o futura; de exigir alimentos.

Cumplidas todas estas características y requisitos el acto efectuado se reputa como una Transacción y el Código Procesal Civil y Mercantil en el siguiente artículo nos define como es que se finaliza el proceso por medio de una transacción:

Fin del proceso por transacción entre las partes. Impugnación y ejecución de la transacción

Art. 294.- Si las partes logran una transacción, ésta requerirá de homologación judicial. A tal fin, el Juez examinará el contenido del acuerdo adoptado por las partes, debiendo comprobar que lo convenido no implica fraude de ley o abuso de derecho, ni versa sobre derechos indisponibles, ni tampoco compromete el interés público o el de menores, o se realiza en perjuicio de tercero. En estos casos, no habrá lugar a la homologación.

Aprobada la transacción, el juez ordenará poner fin al proceso y proceder al archivo de lo actuado.

El acuerdo transaccional homologado judicialmente podrá impugnarse por las causas que invalidan los contratos. La impugnación de la validez se ejercitará ante el mismo juzgado, por los trámites y con los recursos establecidos en este código y caducará a los quince días de la celebración de la audiencia. Además de las partes, también estarán legitimados para impugnar el acuerdo transaccional quienes pudieran sufrir perjuicio por el mismo.

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